Una gran idea…
Puede terminar siendo una gran estupidez.
Mira.
No sé si te enteraste.
Hay una noticia que se volvió viral.
Una fabulosa lección de marketing.
Un ecologista.
Dispuesto a dejarse comer por una anaconda.
Su plan: meterse en la boca del reptil como acto de protesta.
¿El objetivo?
Hacer ruido.
Despertar conciencia.
Mostrar el daño que el ser humano ocasiona a la naturaleza.
Eso, en general.
Y, en particular, a la selva del Amazonas.
Empezó el acto.
Se televisaría, según decían.
Luego, gritos de auxilio.
La anaconda no quería nada de protesta.
La anaconda quería devorarlo.
Hacerlo papilla antes de comerselo.
La gente que acompañaba al ecologista para
Documentar, amplificar el mensaje
Tuvo que saltar.
Salvarlo.
Impedir que se volviera real.
¿Ves el paralelo?
Con las reseñas falsas.
Compradas.
Parece buena idea.
Natural.
Todas gritan que tu producto o servicio es buenísimo.
Que eres un héroe.
Un ángel.
Y luego…
Llegan las reseñas reales.
Y ya no se parecen en nada.
Hay otra forma.
Mantener consistencia.
Impulsar de manera orgánica el prestigio de tu marca.
A través de las reseñas auténticas.
Como hacer esto es lo primero que recibes al unirte a la lista.
¿Cuál lista?
La de aquí abajo.
PD. No vayas a creer que el ecologista es cualquier come Jaiba, es uno de los serios. A veces la desesperación hace que se cometan errores.



