Hay una idea bastante común (y bastante equivocada):
que solo las grandes empresas pueden ser una marca.
Y antes de pasar a “desmentírtelo”, te voy a contar una breve historia de mi infancia.
Como cualquier niño en los noventa, tocaba hacer los mandados.
Ahora a un niño ya no permiten que el viento lo toque, pero por aquellos días, sí.
Había que ir por lo que se le ocurriera a tu madre que hiciera falta en la tienda.
Y quizás te sientas identificado, o quizás no,
pero si tu mamá era como la mía, tenía una tienda favorita.
Quizás porque era la de la comadre,
quizás porque cotorreaba a gusto con la dueña cuando iba ella misma,
pero el caso es que, cuando me mandaban, lo hacían a una tienda en específico.
No a la más cercana, no a la más lejana.
A la de “Doña Lupe”, que en paz descanse.
Ahora…
Si tú le hubieras preguntado a Doña Lupe, seguro que te habría dicho sobre las marcas que:
“Eso es para Coca-Cola, Nike o Starbucks.”
“Esto es solo una tienda.”
Como si tener una marca fuera algo reservado para unos pocos con oficinas en Manhattan.
Pero acá va la verdad:
todo negocio es una marca.
La diferencia está en si la construyes con intención,
o si la dejas a la deriva.
¿Qué es una marca para un negocio local?
No es un logo caro.
No es un eslogan pegajoso.
Es cómo te recuerdan.
Es lo que dicen de ti cuando no estás.
Es lo que sienten al entrar a tu local, al llamarte, al pagar por lo que haces.
Es que te manden (o no) a sus hijos a comprarte.
Y eso —te guste o no— ya está pasando.
Las reseñas: la marca en voz de otros
¿Quieres saber qué piensan realmente tus clientes?
Mira tus reseñas.
¿Quieres que futuros clientes te vean como confiable, profesional o buena onda?
Es muy posible que necesites más reseñas.
Las reseñas son una forma directa y creíble de construir tu marca.
Y no necesitas:
– anuncios caros,
– campañas confusas…
Solo la voz real de quienes ya te eligieron.
Y sí, claro que se pueden trabajar de forma honesta y natural, esto de las reseñas.
No necesitas comprarlas.
(De eso hablo seguido en mi newsletter, por cierto.)
Si tienes un negocio local, ya tienes una marca.
La pregunta es:
¿te estás haciendo cargo de ella?
Porque si no lo haces tú, lo hace Google y su loco algoritmo.
O esa reseña vieja que no refleja cómo trabajas hoy.
O simplemente el silencio.
Y el silencio no vende.
¿Te interesa empezar a usar tus reseñas para fortalecer tu marca?
El primer correo que recibes al suscribirte a mi newsletter te interesa.
👇



